Menu:

Blanquita

Un día, saliendo de mi casa, ví a 2 niños con un pastor alemán y una perrita chiquita, blanca, caminando por la calle. Enseguida me dí cuenta de lo desnutrida que estaba y además en una de sus patas le faltaba el pié. Se lo habían cortado y le cicatrizó solo. Lo más lamentable era el estado en el que se encontraba. En los huesos.
Los niños me dijeron que era de ellos pero que no la querían porque no era de “raza”. La llevaban para abandonarla en la carretera. Les pedí que me la regalaran, que yo la iba a cuidar pero dijeron que no, que ya sabrían qué hacer con ella.....

Les ofrecí dinero a cambio y fué así como Blanquita llegó a Milagros Caninos. Le amputaron la patita para evitar infecciones. Al principio era muy tímida y miedosa, pero ahora corre muy rápido por todo el jardín y además es la eterna enamorada de Popeye. Jamás lo deja. Los dos se quieren mucho.

Regresar