Un día llegó a mi casa un cachorro de aproximadamente 8 meses. Solo quería comer, tenía hambre y sed. A pesar de que los vecinos lo corrían, el regresaba justo a la hora de la comida. Estaba muy flaco y yo empecé a darle croquetas. Cuando en mi casa me dijeron que ni un perro más, lo traje a Milagros Caninos
Hablé con Blacky y le dije que él no podia estar con nosotros ya que no estaba enfermo ni viejo y ademas estaba muy sano. Le pedí que fuera él quien cuidara de los demás perritos y de esa forma podría estar en Milagros Caninos. Ahora Blacky es el guardian. Es quién recibe a los demás perros cuando llegan y se tomó muy en serio eso de cuidar bien el Santuario ya que ha mordido al Sr. del gas y al del agua para proteger el lugar.
De cualquier manera su vida cambió totalmente y su aspecto también. Es muy cariñoso y siempre avisa si hay algo raro dentro de las instalaciones. Es muy alegre y eso ayuda a que los demás perritos se sientan mejor.
¡Gracias Blacky por ser tan buen guardian!