Habichuela fué sacada a patadas de la Catedral de México y le fracturaron la mandibula y perdió casi todos sus dientes. Además estaba muy desnutrida. Afortunadamente una gran amiga, Claudia, la rescató y me la entregó. Después de vivir algún tiempo en Milagros Caninos, Habichuela fué adoptada por Lupita, otra amiga, y ahora vive muy feliz en su nueva casa y con sus nuevos hermanitos. Gracias Claudia y gracias Lupita por haber dado a Habichuela ese rayo de luz que tanto la iluminó. Te extrañamos mucho Habichuela!!!
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