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Algodon

Alguien vió cómo se movía una bolsa de basura en un camellón. Con miedo se acercó pensado que sería tal vez un bebé abandonado. Y bueno, se encontró con éste hermoso perrito, en los huesos, totalmente ciego y sordo, con tumores en su pancita, con el pelo hecho trizas y con el autoestima hasta abajo. A punto de morir. Le doy gracias a Dios por haber puesto a ésta persona en el camino de Algodoncito. No era su momento de morir. Pensar en cómo moriría me llena de tristeza, pero ahora, al verlo, me llena de coraje y de entusiasmo por querer ayudarlo. Sé que no volverá a sufrir. De eso me encargo yo. Algodoncito, ya estás en Milagros Caninos. Aquí no habrá bolsas de basura, ni  personas malas, ni odio. Aquí serás feliz. 

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